El control albiceleste fue palpable desde el primer momento. Ribovics impuso sus condiciones rápidamente, logrando provocar un profundo corte en la ceja derecha del veterano brasileño y rozando la finalización antes del primer descanso. Lejos de mermar su intensidad, el argentino salió al segundo round decidido a no dar respiro.
Fiel a su estrategia de igualar la histórica intensidad de su rival, el desenlace no tardó en llegar. Tras una abrumadora seguidilla de golpes coronada por un certero codazo que dejó al brasileño sin respuestas, el experimentado árbitro Herb Dean se vio obligado a intervenir y detener el combate para evitar un castigo mayor.
La euforia de la victoria cedió rápidamente paso a la emotividad y al respeto marcial. Edson Barboza depositó sus guantes en el centro del octágono, el gesto universal que simboliza el retiro oficial de las artes marciales mixtas. Frente a este histórico momento, Ribovics demostró su caballerosidad deportiva:
La mirada puesta en la cima"Es muy lindo haber ganado, pero también es duro para mí ver el final de la carrera de una leyenda. Pero cuando peleás para vivir, sabés que estas cosas pueden pasar".
Con este triunfo, el peleador salteño mejora su historial a cinco victorias en ocho presentaciones dentro de la organización más importante del mundo. Ribovics atribuyó esta brillante actuación a los ajustes técnicos y al motor anímico que significó su derrota previa ante Mateusz Gamrot en abril de 2026.
De cara a lo que viene, el argentino dejó un mensaje claro y ambicioso:
- Búsqueda del ranking: Quiere una oportunidad contra cualquier peleador que esté cerca del Top 15.
- Sed de revancha personal: Reconoce no haber dado su mejor versión cuando tuvo una oportunidad de esa magnitud en el pasado y busca redimirse.
- Una promesa contundente: "Comenzó mi legado hoy, van a conocer la leyenda de Esteban Ribovics de ahora en más".


