La acción de la naturaleza fue determinante para que el partido que debían sostener Sportivo Cultural y Defensores de Puerto Vilelas debiera suspenderse dos veces de manera consecutiva. El encuentro de ida de la semifinal Litoral Norte del Regional Amateur fue reprogramado para el viernes a las 17,15 en el mismo reducto castellense.
Las buenas intenciones y el trabajo incesante que realizaron directivos, jugadores y miembros de la Subcomisión de Fútbol del club local no fueron suficientes y, si bien el agua drenó tras el trabajo de las bombas extractoras, el piso del campo de juego quedó flojo y el riesgo de lesión era una de las consecuencias más graves que podría traer la disputa del partido.
En principio el juego debía disputarse el domingo a las 17,15, pero los más de 60 milímetros de lluvia que cayeron en horas de la siesta obligaron a posponerlo por 24 horas. Sin embargo, las condiciones aún estaban lejos de ser las mínimas exigibles para un cotejo medianamente decoroso, y luego de un acuerdo entre dirigentes de ambas instituciones, el árbitro Franco Rioja y la anuencia del Consejo Federal, volvió a ser postergado.
Este cambio provocó modificaciones también para el desquite, porque ahora la nueva fecha de disputa del juego de ida quedó establecido para el viernes 23 a las 17,15 en Juan José Castelli; y la revancha, que iba a ser sábado, fue confirmada para el martes 27 en cancha de Don Orione de Barranqueras, donde el equipo de Puerto Vilelas hace de local.
Esta contingencia generó gastos no previstos en el club Sportivo Cultural, por la presencia de la cuaterna de jueces de la Liga Posadeña de Fútbol. Los 620 kilómetros recorridos debieron ser afrontados por la dirigencia castellense, además del alojamiento y arancel arbitral, aunque esta vez “zafaron” de ambulancia, médico y policías.
A un torneo de por sí costoso, se le sumó un monto importante sin haber podido jugar. Casi 2 millones de pesos… que se lo llevó el agua.


